Comencé a ver PWG a finales de 2013. Recuerdo que el primer evento que vi fue Matt Rushmore, y es gracioso, porque también conocí a mi tag team favorito hasta el momento, los Young Bucks. Por las redes sociales veía que la gente a la que seguía daban críticas muy positivas a todos sus shows y como por esa época, lo único que veía era WWE y TNA, aunque también empecé a ver ROH en verano de ese mismo año (no le hice mucho caso hasta Octubre o Noviembre) me pareció buena idea darle la oportunidad a otra empresa de wrestling que además te consume muy poco tiempo ya que solo hacen un show al mes.
Sinceramente, no he visto ningún evento malo de ellos, los hay más sólidos y más flojos pero no hay show al que le haya dado una nota inferior a siete sobre diez. Luchadores excepcionales que dan combates de altísimo nivel, un local que, aunque algunos consideren cutre (como puede ser mi madre) a mi me parece muy acogedor y con un ambiente sencillamente fantástico. Pero... ¿imagináis que un día den un mal evento?. Tenemos el listón muy alto ¿los criticaríamos por bajar demasiado el nivel?¿Nos sentiríamos estafados por no recibir lo que esperábamos?... Hay personas que en cuanto una empresa da un mal espectáculo (normalmente un PPV o IPPV) pierde la fe y piensa que el futuro de la empresa es ir en picado ¿pensaríamos eso de Pro Wrestling Guerrilla?
En fin, siento que esta publicación haya sido corta, pero no es más que una reflexión sobre los interrogantes que me van surgiendo cada vez que veo PWG. Dudo mucho que este día llegue, pero si así fuera, sería interesante ver cómo reaccionaríamos.
Me gustaría más que nunca, que opinen sobre esto, ya sea por la sección de comentarios del blog o de una forma más directa a través de mi twitter: @adriansn98real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario