lunes, 21 de septiembre de 2015

Wrestling de forma segura

El pasado doce de septiembre se iba a llevar a cabo uno de los shows más interesantes e importantes en la historia de la lucha libre española. En este evento, entre la empresa española PWE y la inglesa PWI, íbamos a tener la posibilidad de ver a dos de las estrellas más conocidas en el panorama del wrestling británico actualmente: Jimmy Havoc, que está en un momento muy dulce de su carrera ofreciendo combates muy buenos en PROGRESS, y también a Grado, que a parte de estar en la escena independiente, está bajo contrato con TNA. ¿Y por qué digo que íbamos en vez de pudimos ver, si marcaron prácticamente un sold-out y llevaban tiempo dándole mucho bombo al evento? La respuesta, al igual que triste, es de vergüenza. Sucedió lo mismo que hace cuatro meses en la misma empresa: el ring se vino abajo literalmente, pero con la diferencia de que esta vez no fue en el último combate, fue en el primer encuentro de la noche. La primera vez que les pasó, estaban empleando un ring de boxeo, que no es adecuado para la práctica de este deporte. En esta ocasión dicen haber usado un ring de wrestling, no obstante, los asistentes comentaron por las redes sociales que las cuerdas, el protector de los esquineros y la propia base del ring no tenían buena pinta. Presentían que en cualquier momento se podía desmoronar.

Este hecho reciente me sirve como introducción al artículo. Mi objetivo no es criticar directamente a PWE ni a la gente que está asociada y trabaja en la empresa.

En múltiples ocasiones, en los videos que recopilan los momentos más graciosos en el mundo del wrestling: Botchamania, he podido ver cosas que no son precisamente divertidas. Ejemplo de ello es cuando el ring está colocado en una zona donde hay poca altura con respecto al techo, y los luchadores al saltar de la tercera cuerda se golpeaban la cabeza con el techo o rompían lamparas. Otro ejemplo puede ser cuando las cuerdas no están bien tensas, y al rebotar en ellas, los luchadores acaban fuera del ring o incluso enredados... aún recuerdo el escalofrío que sentí cuando vi a Mick Foley quedarse trabado en las cuerdas y perdió un cacho de su oreja. La seguridad de un wrestler no solo depende del compañero con el que esté en ese momento en el cuadrilátero, también están involucrados terceros, que son los que se encargan de montar el ring, tensar las cuerdas y comprobar que aguante el peso de todos los que se vayan a subir.

No es algo para tomarse a broma y a la ligera, están en juego las vidas de personas que arriesgan su físico día a día para entretener a los fanáticos.

Como siempre, el artículo también está disponible en Planeta Wrestlinghttp://www.planetawrestling.com/wrestling-de-forma-segura-76175.html

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