lunes, 6 de julio de 2015

Una montaña rusa llamada TNA

TNA tuvo un 2014 muy lamentable: historias sin sentido, malas luchas, cambios de campeonato de un día para otro, en dos meses podíamos tener tres campeones distintos, y por si fuera poco perdieron el contrato televisivo con Spike TV. Después de todo lo sucedido ese año, los aficionados pensamos que era el fin de la empresa de los Carter, pero resultó ser que no: firmaron un contrato con una nueva cadena de televisión llamada Destination America donde empezaron a emitir en enero de 2015. Una parte de los fanáticos del wrestling pensaron que iba a sentarles bien el cambio y comenzarían a tomarse más en serio el tema de los bookeos y las storylines, y por otro lado, estábamos los que creíamos que iba a seguir en la tónica de siempre e irían cada vez a peor, hasta el punto de llegar a desaparecer en unos años.

 Parecía que TNA nos iba a callar la boca cuando vimos los dos primeros programas de este año. Todo lo emitido en esos shows tenía un trasfondo, y tenía sentido que estuviera en televisón. Segmentos que no sobraban y aportaban al desarrollo de las historias, combates decentes, buena producción, y sobre todo, la hora y media de programa se hacía amena. Yo, al igual que muchos, le dí una segunda oportunidad a TNA, pero por desgracia no duró mucho y a la tercera semana todo volvió a ser como siempre: lento, aburrido y con múltiples sin sentidos.

Un problema que tiene esta empresa son las grabaciones que hacen para televisión; en unos días graban todos los shows para cubrir el mes o meses siguientes, de esta forma es más barata la producción, pero sus luchadores salen perjudicados, se les nota cansados tras tantos enfrentamientos seguidos. Eso no es bueno ni para la salud ni para los televidentes, que notamos una gran bajada en el nivel de los combates. Y ya por no hablar de esta última locura que han hecho la semana pasada: grabar los shows que van después del PPV Slammiversary antes de la realización de dicho evento de pago. Vamos, que la gente que asiste a las grabaciones sabe por adelantado los resultados del PPV y no sólo eso sino que, en donde más deben esforzarse para dar una mejor impresión, llegan agotados y con los ánimos por los suelos.

Y lo más preocupante que le está pasando a TNA es la masiva pérdida de talentos. A finales de junio han salido de la empresa los luchadores más importantes de la compañía: Magnus, James Storm, Austin Aries, Low Ki... Esta compañía va poco a poco desmoronándose, lo triste es que se esperan más salidas para los próximos días.  

Hablando de Slammiversary, ha sido un evento decente, mejor de lo que me esperaba y me da curiosidad ver el rumbo que tomarán ahora con Ethan Carter III como campeón mundial y a The Wolves como campeones por parejas.

El que puede salvar TNA es Jeff Jarrett. Con su empresa "revolucionaria" llamada Global Force Wrestling ha vuelto a estrechar lazos con la empresa de Dixie Carter, pero lo único que intenta cada uno es salvar su culo al fin y al cabo. Dixie necesita buenos wrestlers y una buena mente creativa para seguir adelante con TNA y Jeff Jarrett está buscando una cadena de televisión donde emitir su programa. Es obvio que TNA es la más necesitada, y por esa razón le han otorgado a Jarrett el King of the Mountain championship y lo han inducido al salón de la fama. Es una buena unión, y seguro que veremos un enfrentamiento entre marcas.

TNA es como la vida: tiene buenas y malas rachas.





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